1.- Te vas a hacer adicto(a) a las medicinas
No, no es verdad, ni justo que las personas se basen en una información que se transmite de “boca en boca” y que al creerlo sigan con los síntomas de una enfermedad curable. La depresión y el trastorno bipolar requieren de una evaluación psiquiátrica a la que hay que ocurrir sin temor de empezar un tratamiento farmacológico que le ayudará a obtener su salud mental.
El criterio sobre el tiempo que deben tomarse las medicinas es: el que es necesario para aliviarse.
Existe una nueva generación de antidepresivos que NO son adictivos. Solo hay uno que otro, del grupo de las benzodiazepinas, recetadas generalmente para tratar la ansiedad y las que se utilizan para dormir.
Es necesario saber que la combinación de la medicación antidepresiva con alguna medicina de ese grupo es un recurso valioso, y en ocasiones, indispensable para la eficacia del tratamiento.
Estas pastillas el médico prudentemente las receta y debido a su ética profesional de ninguna manera dejará que acontezca esa dependencia. ( Requieren además un tiempo largo de uso ). Dentro de las pastillas antidepresivas y sobre todo de la segunda generación, no existen con esa característica y, pueden tomarse el tiempo necesario.
Lo que con certeza existen, son las personas que se convierten en dependientes de la “pastillita” (no adictiva ) con la explicación que les hace tal y cual efecto y, son la cura milagrosa a su problema. LA MEDICINA PSIQUIATRICA SIEMPRE DEBE TOMARSE BAJO SUPERVISIÓN MEDICA.
Generalmente los tratamientos son de corto, mediano y largo plazo dependiendo del diagnóstico.
Hay situaciones extremas donde la persona tendrá que tomarla indefinidamente. En el caso de otras enfermedades. ¿ cómo es que no se cuestiona que el diabético requiera insulina para el resto de su vida ? . ¡ En tratamientos para la presión arterial o thyroide, el medicamento se llega a tomar por largos años e indefinidamente!.
Los mitos relacionados con los antidepresivos, son por desconocer que la depresión y el trastorno bipolar son enfermedades del cerebro que no funciona como es debido, por lo que requieren de medicina para restablecer el funcionamiento normal del órgano.
En segundo lugar, porque ésta es una creencia arraigada en la falta de aceptación que enfrentan las personas, ya que se les califica de tener defectos caracterológicos y ser personas débiles. Absolutamente no hay nada de verdad, solo que por cultura y religión esta creencia es marcada sobre todo en los países latinos.
Un número de personas desconocen que los trastornos emocionales, en su mayoría, son causados por un desbalance en los neurotransmisores, que interfiere en el correcto funcionamiento del cerebro. ( Existen otras razones, sin embargo ésta es la más generalizada ). Dado a la naturaleza bioquímica de la depresión, es NECESARIO RESTABLECER EL BALANCE por medio de los fármacos. Si tienes miedo al tratamiento, pregúntale a tu médico para que te de una explicación más amplia. Recuerda que el temor es producto de “ no saber” o “no tener certeza de algo”.
Lejos de ello, insistimos, las medicinas son necesarias para que el cerebro y sus sistemas trabajen como es debido y las personas puedan estabilizar o curar su depresión. No debemos olvidar que por la naturaleza misma de la depresión, ésta, lejos de “curarse sola o con medicina natural”, ( en las personas con depresión clínica ) sigue su curso y conforme va pasando el tiempo tiende a hacerse más severa y resistente a los tratamientos.
Efectos de los trastornos del estado de ánimo son el rompimiento de relaciones afectivas, pérdida del trabajo, enfermedades crónicas, violencia, . . . . suicidio, etc. Es una pena que algunos casos se hayan podido evitar, . . . . primero, con haber sabido su estado grave y segundo, con haber seguido un tratamiento a una enfermedad curable.
Desde luego, previamente tienes que ser evaluado por un profesionista en salud, ya que, hay que distinguir entre una depresión causada por alguna situación o problema que no puedas resolver, en cuyo caso, quizá solo necesitas de un tratamiento psicológico y cambios en tu estilo de vida. Existen los dos casos, la condición de depresión y la enfermedad propiamente.
Estas dos condiciones se diferencian de acuerdo a la intensidad y duración de los síntomas.
Por lo tanto, NO HAY QUE TENERLE MIEDO A LAS MEDICINAS PARA LA DEPRESIÓN Y TRASTORNO BIPOLAR. Hay tratamientos sumamente eficaces y no hay ninguna razón para que las personas tengan una mala calidad de vida por desconocimiento de la verdad de los fármacos.

2.- Lo traes en la cabeza, no tienes nada.
¿ Qué hay atrás de este mito que tanto daño hace y no permite que las personas reciban la ayuda que necesitan? ¿ Será rechazo, miedo, vergüenza, información incorrecta . . . . . .?
Permítenos empezar con lo siguiente para aclarar este mito.
Hasta los últimos cincuenta-sesenta años, los científicos fueron descubriendo la naturaleza de los trastornos del estado de ánimo. Por lo mismo las personas que crecieron y vivieron en el siglo XX, aún tienen memoria de que los síntomas de la depresión, son excusas, irresponsabilidad, falta de carácter, etc. y expresarlos es motivo de vergüenza, culpabilidad y admisión de una debilidad, que merece el rechazo de la familia y sociedad. A su vez, estas creencias se han transmitido a generaciones posteriores, o sea, que aún nos alcanza esa percepción. La depresión es una enfermedad real que responde a los tratamientos médicos.
La descripción de la depresión está documentada desde siglos atrás y atribuida a diversas causas.. . . . . existe de siglos atrás.
El famoso médico de la Antigüedad, Hipócrates ( año 460-377? A.C.) sostenía el sistema de “los humores” que continuó a través de varios siglos. En la religión judeo-cristiana, tragedias, enfermedades, acontecimientos negativos, etc. se atribuían a estar lejos de la protección divina por haber pecado, y continuaba de generación en generación.
En 1552, el médico indígena mexicano, Martín de la Cruz, hace una descripción en el Códice Badiano y que en su traducción al latín incluye el título “Remedio para la sangre negra” término usado en Europa del Siglo XVI.
. . . .” Ha de andar en lugar sombreado, y se ha de abstener de trato carnal. Beberá moderadamente el pulque y mejor no lo beba, si no es como medicina. Dedíquese a cosas alegres, como es el canto, la música, tocar los instrumentos . . . . ”
En el siglo XIX, encontramos la narración del londinense Edward Wakefield, 1814.
Un Sr. Norris de 55 años fue descubierto en un asilo para dementes atado con una cadena a la cama y con los brazos atrapados por una barra de hierro a los lados del cuerpo, doce años. Claramente la percepción de las enfermedades mentales había caido en desgracia y los pacientes eran tratados inhumanamente; lo que consideraban una locura terminal despersonalizaba a quien era hijo, cónyuge, amigo. Se les ingresaba en los asilos de donde ya no salían.
La literatura romantizó a quienes languidecían de “nostalgia” y los que terminaban suicidándose por el amor imposible. Simultáneamente ( fines del siglo XIX y principios del XX ) aparecieron explicaciones
morales y psicológicas, con los escritos de Sigmund Freud y su escuela de pensamiento sobre sus teorías de las enfermedades mentales.
Fue en Munich entre los años 1903-26 cuando el Científico Emil Kraepelin puso los cimientos de la psiquiatría moderna. ( Es considerado el fundador de ésta ).
Hasta 1950 se descubrieron los primeros psicofármacos y unos años después empezaron a utilizarse en México. En 1970 los hospitales psiquiátricos en nuestro país aún eran conocidos como “ manicomios ”.
Estamos en el siglo XXI y pensamos que vivimos la época del conocimiento y el adelanto de la humanidad. Es cierto, la ciencia y la tecnología tienen grandes avances. En cuanto a las enfermedades mentales aún se desconoce mucho sobre ellas, mas existen tratamientos que permiten a las personas reincorporarse a su mundo familiar, laboral, social . . . . se curan y si no, se estabilizan y controlan permitiendo llevar una vida productiva y feliz. .
¿ Por qué entonces existen formas veladas de discriminación, crueldad e incomprensión que enfrentan la mayoría de las personas que manifiestan síntomas de depresión? ¿ A qué se debe el estigma social ?
Escribiéramos un tratado para darte la respuesta. , La pequeña narración anterior te puede dar una idea de cómo a lo largo de los siglos se han percibido las enfermedades del estado de ánimo; supersticiones, mitos y terrores infundados que siguen prevaleciendo y rodean a quien manifiesta los síntomas de alguna enfermedad mental.
ESE PREJUICIO NACE DE LA FALTA DE CONOCIMIENTO SOBRE LA NATURALEZA DE ESTAS CONDICIONES. SON ENFERMEDADES Y, LA MAYORIA DE LAS PERSONAS EN MÉXICO Y PAISES LATINOS NO LO SABEN, LAMENTABLEMENTE SIGUEN EN EL PASADO.
LA CULPABILIDAD Y LA FALTA DE ACEPTACIÓN YA SEA POR PARTE DEL ENFERMO O QUIENES LE RODEAN, SE DERIVAN DEL DESCONOCIMIENTO DE QUE ESTAS ENFERMEDADES OBEDECEN A UNA CAUSA BIOLÓGICA EN COMBINACIÓN CON FACTORES PSICO-SOCIALES. . NADA TIENEN QUE VER CON DEBILIDAD DE CARÁCTER Y COBARDIA.
AL CONTRARIO, SE REQUIERE VALENTIA Y DISCIPLINA PARA ACEPTAR LA ENFERMEDAD Y HACER LO QUE SE DEBE HACER PARA ALIVIARLA. EL APOYO POR PARTE DE LOS FAMILIARES, AMIGOS Y COLEGAS ES INDISPENSABLE, los síntomas además de fisiológicos, son emocionales y psicológicos.
¿ Podrán las personas entender porqué los efectos de una depresión mayor o trastorno bipolar son tan devastadores y que es URGENTE saber cuales son y qué tratamientos existen ? Nosotros creemos que sí . . . . . . ¡ Hay que dar a conocer que la depresión y el trastorno bipolar son enfermedades que se pueden prever, detectar, manejar y curar.

No. 3 "No vayas con el psicólogo, te va a meter ideas en la cabeza. Las cosas son como son, ya déjate de estar pensando tanto".
Puede pensarse que la razón de este mito es :
- Por desconocer la labor de los psicólogos
- Por temor a perder el control sobre la persona que requiere sus servicios.
- Por la idea errónea de que quienes profundizan sobre el sentido de la vida y las personas son “tipos raros y complicados".
- Porque algunas personas no se detienen a cuestionar si sus pensamientos son correctos y realistas, o de donde provienen ciertos comportamientos.
- Porque sencillamente “introspección”es una palabra y un acto que desconocen.
Desde luego existen otras razones. Lo importante de señalar es que acudir con un psicólogo(a) es de gran beneficio para las personas. Dando por hecho la ética de todos ellos, CLARO QUE NO METEN IDEAS EN LA CABEZA. Lo que hacen es ayudar a que la persona PIENSE, POR SI MISMA, DE UNA MANERA RAZONABLE Y QUE LAS EMOCIONES Y COMPORTAMIENTOS QUE SE DESPRENDEN DE SUS PENSAMIENTOS, SEAN REALMENTE PARA SU BENEFICIO Y SALUD MENTAL.
He aquí un ejemplo del concepto anterior:
Un joven de 22 años estudiante de odontología expresa que va a dejar de estudiar porque no le gustan algunas de las materias y tiene gran dificultad en sus estudios. Por lo tanto, concluye que mejor estará dedicándose a trabajar y empezar a fincar su futuro.
En su visita con el psicólogo, después de platicar más profundamente sobre sus estudios, el porqué la había escogido odontología y qué dificultades específicas estaba teniendo, el resultado fue de gran asombro para este joven. Guiado a reconocer la realidad de su situación, el joven descubrió que sí quería ser odontólogo y que los motivos para dejar los estudios, nada tenían que ver con las razones que asimismo y a los demás daba.
¿ Qué había atrás de su decisión ?.
- Sus papás lo presionaban constantemente con que no fuera a dejar sus estudios y se esforzara en tener las mejores calificaciones.
- El trato con sus condiscípulos no era bueno y resentía no ser popular.
- Dudaba si tenía la destreza manual que se requiere en odontología para hacer un buen trabajo.
Este muchacho no tenía la menor idea de que estos pensamientos lo impulsaban a dejar su carrera y que se saboteaba a sí mismo para que sus dificultades de estudio fueran aumentando y así confirmaran su decisión.
Poco después de su trabajo con el profesionista, y bajo el cuestionamiento directo al que lo sometía ( CBRT ) admitió, primero al terapista, y más importante, a sí mismo, el temor que sentía ante sus papás, su fracaso en ser popular entre sus compañeros y, la inseguridad de llegar a ser un profesionista exitoso.
Ayudado por el psicólogo llegó a la creencia irracional que subyacía en la toma de su decisión: “ Dios mío, qué débil soy que me dejo dominar por todos y así seguiré siendo si no logro completa independencia, popularidad y éxito profesional”.
Al entender su razonamiento, tres fueron las preguntas que se hizo:
¿ Cómo es que, tanto mis padres como los demás pueden controlar mi vida ?
¿ Cómo que soy débil y desagradable a los demás?.
¿ Cuál es esa horrible necesidad de ser el más popular y de ser reconocido el mejor odontólogo de la ciudad y sus alrededores?.
Esta es una verdadera historia que con variaciones del tema la viven miles de personas que no reconocen las creencias irrazonables que guían sus vidas. Numerosos adultos y jóvenes no tienen la habilidad de llegar al fondo de sus pensamientos y lamentablemente se pasan la vida insatisfechos, deprimidos y socialmente mal adaptados.
Los psicólogos están entrenados a guiar, no a imponer; a cuestionar para propiciar llegar a la verdad ; a ayudar a decidir, no forzar, qué rumbo e ideales son los que cada persona
va a escoger, etc. etc.
En el caso específico de las personas con depresión ES NECESARIO que acudan a ellos. La Depresión es un Síndrome Biopsicosocial y es por su naturaleza que a parte del tratamiento farmacológico exista el tratamiento psicológico para que la persona obtenga su restablecimiento completo.
Si no existe depresión, la vida trae consigo momentos especiales. ¿ Qué mejor que tener la certeza de pensar y decidir racionalmente?
En fín, quien exprese negatividad ante la necesidad ( o conveniencia ) de un psicólogo, está ayudando a perpetuar un mito que va en contra del bienestar y salud de las personas.
(Ejemplo tomado del libro Rational Living. Albert Ellis, Ph.D., Robert A Harper, Ph.D , 1975, Wilshire Book
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